Su casco antiguo ha sido declarado
Patrimonio de la Humanidad, destacando en su conjunto sus dos catedrales, conocidas como "
la nueva" y "
la vieja" respectivamente.
Otros puntos de obligada visita son la
Casa de las Conchas, frente a
La Clerecía, la
Plaza Mayor, las
Escuelas Mayores y el
convento de San Esteban.
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| Entrada a Salamanca por el Puente Romano. |
Una de las entradas de la ciudad se hace a través de un
Puente Romano con vistas la las impresionantes torres de las
Catedrales al fondo.
Al otro extremo del puente se encuentra la
iglesa de Santiago, precedida de unas estatuas en bronce que representan al
Lazarillo de Tormes.
Callejeando un poco, ascendemos por una cuesta en la que nos vamos encontrando con los puntos indicados como interesantes por las guías turísticas de
Salamanca, como son
La Casa de Lis y el
Centro de Memoria Histórica, que preceden al
Patio Chico, un conjunto arquitectónico de gran belleza conformado por las fachadas anexadas de las dos
Catedrales.
A un lado de este
Patio Chico, se encuentra el
Huerto de Calisto y Melibea, punto estratégico para descansar, que nosotros usamos para dar un tentempié a nuestra pequeña viajera chicharrera, desde el que se puede contemplar la muralla de la ciudad, el río y las Catedrales.
Detrás del
Patio Chico, se encuentran las
Catedrales,
la Vieja y
la Nueva, e inmediatamente, a unos minutos a pie, la popular fachada de la
Casa de Las Conchas, justo enfrente de
La Clerecía.
El callejón entre la
Casa de Las Conchas y
La Clerecía, conduce directamente a
La Plaza Mayor, donde es conveniente parar y descansar un buen rato, contemplando el ajetreo de este lugar, a ser posible degustando un "tintito de verano" para refrescarnos del intenso calor que hace en verano.
A unas pocas callejuelas de allí, es encuentra la fachada de la importante iglesia de
San Esteban, conocida también como
Los Dominicos por pertenecer a dicha Orden.
La ciudad da para varias jornadas de callejeo, donde se podrá encontrar numerosas tiendas y restaurantes, aunque nuestra opinión es que la crisis se ha notado demasiado en las ciudades principales de
Castilla en cuanto a la calidad de la comida que ofrecen sus menús.