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jueves, 29 de septiembre de 2016

De Teruel a Valencia.

La segunda parte en vídeo del viaje que hicimos en familia en 2.016, ya en tierras de la Comunidad Autónma de Valencia. Desde Teruel partimos en dirección a la costa, pasando por las bonitas localidades de Cantavieja, Mirambel, la espectacular Morella, Ares del Maestre, La Iglesuela del Cid, Oropesa del Mar, Villafamés y finalmente Valencia capital y la Albufera. Mucho y muy bonito que ver resumido resumido en unos pocos minutos.

sábado, 17 de septiembre de 2016

Isabel, el nacimiento del río Cuervo, Teruel y Albarracín.

Primera parte en vídeo del viaje que hicimos a tierras de la comunidad valenciana en 2.016. En este vídeo pasaremos fugazmente por Cuenca, en donde hicimos noche antes de partir hasta el nacimiento del río Cuervo, y proseguir hasta la comunidad de Aragón. Allí nos detuvimos unos días para conocer Teruel, desde donde también fuimos a visitar Albarracín. antes de adentrarnos en tierras valencianas.

miércoles, 10 de agosto de 2016

La Iglesuela del Cid


Desde Ares del Maestre, volvemos a hacer una pequeña incursión a la provincia de Teruel, Aragón, para ir a conocer otro de esos pueblos bonitos de España encuadrados en la ruta de gran auge de El Camino del Cid.

A tan sólo unos veinticinco minutos de carretera, y dejando a mitad de camino el desvío que tendríamos que tomar unas horas más tarde para alcanzar la costa valenciana, llegamos a La Iglesuela del Cid.
Campanario de la Iglesia de la Asunción y Torre Los Nublos.

Entre tanto bonito pueblo que hay por esta zona del Maestrazgo, es muy difícil decantarse a la hora de elegir uno como favorito. Para nosotros La Iglesuela del Cid fue uno de los que más nos gustó.

La villa de La Iglesuela del Cid, situada a 1.227 metros sobre el nivel del mar, esta dividida por dos riachuelos que pasan por su centro, dividiéndola en tres partes. Declarada Conjunto Histórico Artístico, en la zona central que delimitan estos riachuelos, se concentra una serie de edificios y construcciones notables.
Fachadas de la calle principal de La Iglesuela del Cid.

La Iglesuela de Cid posee un gran recorrido histórico que se remonta a los restos prehistóricos de la edad de Bronce hayados que dan fe de los primeros pobladores del lugar.

Hay múltiples documentos que demuestran que Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, se asentó en este lugar en su paso hacia el Levante durante sus batallas contra los moriscos. Fue precisamente él quién mandara a fortificar la ciudad.
Fachada del ayuntamiento.

Su época de mayor auge fue entre los siglos XII y XIII en la que se convirtió en exportadora de lana de ovino muy apreciada en Italia.
Desde la época de los árabes, pasando por los templarios e incluso la Guerra Civil española, esta zona ha sido castigada a lo largo de la historia por largas, duras y cruentas batallas, lo que le ha dado a esta villa ese aire recio y de antigüedad.

Cruzando el puente de la calle San Pablo, donde comienza el recorrido a pie por esta ciudad, hay un punto de información turística que ofrece al visitante numerosa información del lugar y un plano.

Justo al lado del punto de información turística observamos el Campanario de la iglesia de la Purificación y la Torre Los Nublos.

Atrevesando el arco que separa la Torre y el Campanario llegaremos a la Plaza Mayor, donde desde su interior podemos observar la fachada porticada que une estos edificios y que albergan la actual sede del ayuntamiento de La Iglesuela del Cid. 
Desde ahí, descendiendo por la principal calle Ondevilla, se pueden apreciar las fachadas de las casas solariegas del siglo XVIII y al final de la misma, giramos y ascendemos la calle paralela, por la que se ven los restos de las murallas entre imágenes rurales, hasta llegar a la fuente de San Juan del siglo XIV y los Lavaderos, en donde se obtiene la fotografía más famosa y conocida de esta villa.

Nos sorprendió ver que aún hoy en día alguna vecina del lugar, mujeres mayores por lo general, acuden hasta aquí para lavar su ropa a mano, como se venía haciendo hasta no hace tanto tiempo como nos imaginamos.

Isabel se durmió mientras recorríamos lo que nos quedaba por ver bajo un sol justiciero, así que buscamos un lugar para almorzar. Hay un restaurante algo "pijito" en la calle Raballa que no nos hizo mucha ilusión, y eso que nos costó localizarlo gracias a las confusas indicaciones que nos dieron primero una chica del lugar y después un señor de origen magrebí afincado en la zona, que nos despistaron, así que caminamos a la carretera principal donde habíamos visto dos bares.

El primero, el bar Tropezón era simplemente el típico barito donde se reunían los lugareños para tomar sus cervecitas y sólo ofrecían tapas, pero un poquitín más abajo, el restaurante Amanda, que también ofrece habitaciones para alojarse, tenía los típicos menús de toda España, es decir, buena comida a buen precio, así que allí almorzamos. Isabel despertó de su siesta y también quiso su parte.

Una vez almorzados y hubimos descansado a la sombra del portal de la fuente nueva, enfrente de Campanario, retomamos la carretera rumbo a la costa valenciana, haciendo una parada para conocer otro bonito pueblo a mitad de camino...

sábado, 6 de agosto de 2016

Cantavieja, Mirambel, Forcall.

Plaza porticada de Cantavieja.

Cuando Isabel mostró los primeros síntomas de mejoría, decidimos retomar este viaje por carretera que realizamos en junio de 2.016 desde Madrid hasta la Comunidad valenciana, en la que teníamos pensado pasar a visitar alguna de las ciudades que a nuestro juicio nos resultaron más interesantes.
Vistas de la carretera convencional A-226

Como suele suceder, los planes no siempre resultan como has planeado, pero lo mejor de viajar sin nada atado sin duda es la libertad de cambio que tienes ante cualquier circunstancia ajena a tus deseos.
A-226 a nuestro paso por Fortanete.

En esta ocasión, fueron las fuertes fiebres y el malestar que había sufrido Isabel en los días previos, lo que nos hizo replantearnos la ruta que teníamos en mente, y que no era otra que completar las ciudades marcadas en el itinerario del Camino del Cid (descontando las que ya habíamos visitado Marijose y yo en anteriores viajes, desde su inicio en Burgos).
Plaza de Cantavieja con vista a la iglesia de la Asunción y al ayuntamiento.

Desde Teruel, tomamos la A-226. Una bonita carretera pero con muchas curvas, por lo que hay que tomarla con calma. Tiene varios tramos de montaña como el Puerto de Cabigordo y varias zonas donde parar a contemplar un bonito y tranquilo paisaje.
Callejeando Cantavieja.

Nosotros tuvimos que detenernos en más de una ocasión, pues no sólo es que viajáramos con una niña pequeñita, es que además todavía seguía enfermita y de cuando en cuando le repuntaba la fiebre. Además, el calor de esos días tampoco ayudó mucho, pero nos ayudó a que se distrajese de su malestar alguna sorpresa que nos encontrábamos en forma de vaquitas pastando o algún ave rapaz que se nos aparecía cada vez que nos deteníamos.

Dejamos atrás algunas localidades rurales interesantes como Corbalán, Cedrillas, Monteagudo del Castillo, Allepuz, Villarroya de los Pinates o Fortanete, pero nosotros hablaremos aquí solamente de las en que nos detuvimos y paseamos. La primera fue Cantavieja.

Cantavieja situada en una zona muy abrupta y barrancosa, junto al río del mismo nombre se encuentra muy próxima al límite de Aragón con la comunidad valenciana en su provincia de Castellón.
De almuerzo en Cantavieja.

Ha sido incluida en la lista de los pueblos más bonitos de España, gracias a su pequeño casco urbano nominado como conjunto histórico-artístico, en el que destaca la plaza porticada donde se encuentran la Iglesia de la Asunción y la casa consistorial de Cantavieja, que actualmente alberga el ayuntamiento.
Casas colgadas de Cantavieja.

Otra curiosidad de Cantavieja es que cuenta con "casas colgadas", al igual que otras ciudades más conocidas por ello, como son Cuenca, Ronda, Albarracín, Frías, Gerona y Tarazona.
En el mirador del Carrascal (Cantavieja).

Aquí, como no podía ser menos, encontramos un restaurante-asador de camino a la plaza porticada donde paramos y almorzamos algún plato de la zona, de lujo. Además, nos trataron de maravilla, sobre todo con a atención a nuestra niña.

Dejando atrás Cantavieja y siguiendo la misma carretera por la que llegamos, y ya practicamente en el límite con la provincia de Castellón, llegamos a Mirambel, una pequeña villa medieval completamente rodeada por una muralla defensiva cuyo pequeño casco urbano está reconocido por Europa como bien de interés cultural
Casco y murallas de Mirambel.

A pesar del reducido tamaño de la villa de Mirambel, alberga un notorio patrimonio, por lo que pasear tranquilamente por sus calles empedradas es de lo más entretenido e interesante.
Calles de Mirambel.

Dejamos atrás Mirambel y nos adentramos ahora en la comunidad valenciana. La carretera pasa ahora a denominarse CV-120 y por ella llegamos en menos de media hora a la primera ciudad que se recomienda visitar, Forcall.


Tenemos que decir que a nosotros nos dejó algo fríos. Lo más probable es que teníamos muchas espectativas después de haber leído sobre ella y puede que también porque empezábamos a estar preocupados por un nuevo repunte del malestar de Isabel.

Cierto que Forcall posee un casco antiguo de calles empedradas, pero el verlo lleno de coches junto a terrazas y chiringuitos no nos entusiasmó demasiado. Lo que sí que tiene, es una fotogénica silueta de sus casas, con la torre de su iglesia en medio y con las montañas al fondo.

No podemos hablar mucho más de Forcall, ni bueno ni malo, pues Isabel comenzó nuevamente a darnos señales de no se encontraba bien y decidimos poner rumbo sin pausa hasta el destino que señalamos como meta de hoy... y que se nos rebelaría sin duda, como una de las mejores ciudades que conoceríamos en este viaje...
Panorámica a la salida de Forcall.

Nota: acabamos de descubrir que Picasa, que era de donde insertábamos una proyección de todas nuestras fotografías al final de cada post de este blog, deja de funcionar. Para que puedas seguir viéndolas te dejaremos un enlace para que haciendo Click puedas acceder al album hasta que se nos ocurra algo mejor. Un Saludito.

Para ver todas las fotografías de estos lugares pica Aquí.

viernes, 5 de agosto de 2016

Albarracín

Conjunto histórico de Albarracín desde su muralla.

Muy próxima a la ciudad de Teruel, se encuentra Albarracín, toda una joya catalogada como Monumento Nacional que se encuentra a la espera de la propuesta que recibió por parte de la Unesco para ser nombrada como Patrimonio de la Humanidad.

Cuando Isabel parecía mejorar un poquitín de su convalecencia decidimos acercarnos desde Teruel, que se encuentra a poco más de media hora de distancia en coche, para visitarla pero nada más llegar al estacionamiento público a pié de la ciudad, le volvió a subir la fiebre y muy poco pudo hacer la pobrecita, salvo refrescarse con la brisa al lado del río Guadalaviar, que rodea a Albarracín por completo.
Isabel a oriilas del río Guadalaviar.

Albarracín es de sobra conocida tanto por su bonito caso histórico, construido encaramado sobre un peñón a las faldas de una montaña, como también por sus imponentes murallas defensivas, que la rodean por completo hasta insertarse en el Castillo.
Calles empinadas de Albarracín.




















A través de calles estrechas y empinadas, como todas en Albarracín, se puede acceder a las murallas y sus a sus torres gratuitamente.

Desde lo más alto se obtiene una vista privilegiada al conjunto histórico del casco de la ciudad, en el que destaca sobre manera la Catedral de El Salvador de Albarracín y el bonito tejado de su campanario.

No es de extrañar que Albarracín este considerado como uno de los lugares bonitos que conocer en España, lo que hace que atraiga mucho turismo nacional e internacional, por lo que las cosas aquí están evolucionando dirigidas a ese sector.

No obstante, las pequeñas localidades de alrededor, aún no han perdido su esencia rural, por lo que se puede encontrar, casi sin buscar, estupendos rincones donde degustar estupenda cocina del lugar a precios más que razonables, por ejemplo en Gea de Albarracín, a muy poca distancia de Albarracín en dirección a Teruel, donde nos detuvimos a almorzar en el primer restaurante que vimos en plena carretera (Restaurante El Soguero) y resultó ser un éxito, incluso para Isabel, a quien gentilmente improvisaron un menú de salchichas, que parecieron ayudarla en su recuperación.

jueves, 4 de agosto de 2016

Teruel

Portal de la Daroca, cuesta de la Andaquilla.

Desde el nacimienro del río Cuervo y de camino a la comunidad valenciana, nos detuvimos unos días en la encantadora ciudad de Teruel, conocida por la extravagante y trágica leyenda de los amantes Isabel de Segura y Diego Marcilla como la ciudad del amor y poseedora de un importantísimo legado mudéjar, parte del cual reconocido por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
Plaza del Torico.

A nuestra llegada al pequeño y compacto centro historico de la ciudad nos percatamos del sofocante ambiente post-primeveral ya que nos recibió una impresionante racha de pólen en suspensión. Las "pelotas voladoras" de este polen proveniente de los chopos eran del tamaño de huevos de gallina, parecía que estuviese nevando pero con un calor insoportable.
Catedral de Santa María de Teruel.

Con esta circunstancia climatológica, el estado febril de Isabel emperó, lógicamente. Así que una vez conseguimos aparcamiento, cosa que parece más difícil de lo que en realidad es en esta pequeña ciudad, nos alojamos en un hotel muy céntrico y que no tenemos problemas en recomendar, el Torico Plaza, justo en pleno centro neurálgico del casco histórico de la ciudad.
Torre de San Martín.

Tan malita se nos puso Isabel aquella primera noche en Teruel, que al día siguiente tuvimos que localizar el centro de salud (menos mal que nos encontábamos en España) para llevarla al pediatra, que la diagnosticó de una fuerte amigdalitis más una conjuntivitis vírica. Así que nos recetó una fuerte medicación para los próximos días. A la vuelta en el hotel, hablamos con la amabilisima y encantadora chica de la recepción y acordamos pasar unos días más alojados allí, con el deseo y a la espera de que la niña mejorara antes de proseguir con el viaje. Total, estábamos de viaje de familia y de lo que se trata es de pasarlo bien y no mal. Como siempre decimos, lo que podamos ver que no hayamos visto antes, bien estará.
Desgustando productos gastronónicos de Teruel.

Estábamos tan bien situados, que a cada atisbo de mejoría de Isabel, salíamos a la principal Plaza del Torico, a las puertas de nuestro hotel, a que la niña paseara y se refrescara con la brisa un ratito, Esos momentos los aprovechábamos para sentarnos en alguna de las terrazas y degustar algo de la exquisita gastronomía del lugar. En casi toda España se como de maravilla y de Teruel podemos decir que da la talla. El jamón de Teruel, sus quesos, carnes y vinos, son de calidad superior.
La escalinata neomudéjar.

Muy mal y con mucha fiebre lo pasó Isabel esos días, y nosotros por ella, pero a cada ratito que mostraba mejoría la volvíamos a sacar en direcciones distintas del pequeño centro de la ciudad para que pudiera jugar un poquito en alguna de las plazas o en alguno de los pocos parques infantiles que localizamos. El que más le gustó a ella, se encuentra junto a la estación de ferrocarril, justo debajo de la escalinata neomudéjar, que también, sea dicho de paso, esa es la mejor zona para dejar estacionado el coche, ya que allí finaliza la zona azul y se encuentra bastante aparcamiento.
Acueducto-Viaducto de los Arcos.

Si bien la Plaza del Torico, en la que destaca su fuente en medio, es el punto de reunión de Teruel, a muy poca distancia de allí se encuentran los puntos más interesantes para visitar allí.

El Mausoleo de los amantes está justo al lado, en una plaza interior del mismo nombre que conecta directamente con la del Torico por debajo de la fachada de los edificios que rodean a esta última.
Plaza de San Juan.

La catedral de Santa María de Teruel, también está a muy poca distancia de allí. Está declarada monumento histórico-artístico y su torre, techumbre y cimborrio son Patrimonio de la Humanidad.
Viaducto peatonal de Teruel.

Las espectacular Torre de San Martín y la igualmente llamativa Torre de la iglesia de San Salvador, imposible no verlas, son la seña y estandartes del arte mudéjar de esta ciudad.
Torre de la iglesia de San Salvador.

El Acueducto-viaducto de los Arcos, el Viaducto peatonal, el museo de Teruel o la Plaza de San Juan son otros de los encantadores e interesantes puntos que visitar en esta pequeñita pero imprescindible ciudad si estas recorriendo esta parte de la península ibérica.

A pesar del mal trago por el estado de salud de nuestra hija, nos trajimos a casa un muy buen recuerdo de ella.