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lunes, 22 de agosto de 2016

Villafamés


Dejando atrás Oropesa del Mar, donde pasamos unos días de playa en familia estupendos, retomamos nuestro viaje en dirección a Valencia capital, pero antes, desviándonos un poco del camino, habíamos acordado hacer una excursión hasta el municipio de Villafamés.

Villafamés, se sitúa estratégicamente a medio camino entre la costa y las tierras del interior, en lo más alto de una colina de la sierra de los Conteses.

La silueta del castillo de Villafamés sobresaliendo sobre el casco de la ciudad, es francamente imponente, tanto como las vistas que proporciona éste hacia el paraje circundante que propicia su elevado enclave.

A pesar de que se supone que el clima aquí es suave, a nosotros nos aquel día nos tocó soportar un día tremendo de calor.

El paseo a pie por Villafamés, es un poco duro debido a lo empinado de sus calles, pero hay algunos puntos de avituallamiento en forma de bares y restaurantes para reponer fuerzas.

Comenzando desde la pequeña plaza donde se encuentra el ayuntamiento de Villafamés, antigua casa señorial y molino de aceite, donde hay un punto de información en el que te proporcionan un mapa y te sugieren un recorrido, vamos serpenteando por las callejuelas de esta bonita ciudad.

El recorrido comienza bajando hasta la enorme Iglesia Parroquial y de allí comenzamos a subir nuevamente en dirección al Castillo.

A lo largo de estas empinadas y retorcidas callejuelas, vamos dejando atrás, alguno de los puntos interesantes de Villafamés, una torre de vigilancia, alguna Iglesia, vestigios de la antigua muralla, hasta llegar a la cima, donde se encuentran las ruinas del castillo de tonos rojizos.

El Castillo de Villafamés es de origen árabe, pero los restos por los que podemos caminar, son de cristianos de la época posterior a la reconquista.

Después de una bonita excursión familiar bajo un sol justiciero, recuperamos fuerzas tomando un tardío almuerzo en el encantador restaurante El Rullo, después nos dimos una siesta a la sombra que proporciona la Iglesia Parroquial antes de volver al coche, que allí teníamos estacionado para proseguir nuestro camino.

Eso sí, antes de irnos definitivamente, nos desviamos por una carretera que encontramos y que ascendía por detrás del casco de Villafamés, desde la que conseguimos una perspectiva estupenda para fotografiar su imponente Castillo dominando el paraje al atardecer.


jueves, 18 de agosto de 2016

Peñíscola


Desde Oropesa del Mar nos acercamos a visitar Peñíscola, que está incluida dentro de la red "Los pueblos más bonitos de España".

Peñíscola es otra de estas ciudades costeras que para poder disfrutarla con tranquilidad y sin aglomeraciones es mejor acudir a ella fuera de periodo estival.

El caso antiguo se sitúa en una península rocosa, sobresaliendo del mismo la silueta del Castillo del Papa Luna, construido en lo más alto de este istmo.

Desde el Castillo Palacio de Peñíscola llamado del Papa Luna, que domina la ciudad gracias a los 64 metros de altitud sobre el nivel del mar, hay una bonita panorámica de toda la península.

Esta obra de los Templarios, tiene unos 230 metros de perímetro y fue construida sobre los restos de una alcazaba árabe.

También en lo alto del peñón de Peñíscola y adosada al castillo, se encuentra la Ermita de la Virgen de la Ermita.

Por ponerle un pero a este lugar, es la gran cantidad de vehículos que circulan y se aparcan de mala manera en todos los lugares del casco antiguo.

A ambos lados de la península del castillo, Peñíscola cuenta con unas amplísimas playas de arena clara, que hacen que entendamos el porqué los turistas, sobre todo del país, acuden hasta aquí en masa cuando la climatología así lo dicta.

Todo aquí esta pensado para atender al turista. Hay restaurantes de todo tipo y chiringuitos en primera línea de playa, además de tiendas de souvenirs en las empinadas calles de casco antiguo y un enorme aglutinamiento de hoteles y de apartamentos en las calles anteriores a las playas.

martes, 16 de agosto de 2016

Oropesa del mar


Desde Culla tardamos una hora en llegar hasta la costa de Castellón. A través de una curiosa carretera repleta de naranjos y de vegetación típica de la zona, que más pareciera conducirnos a una zona rural en lugar de a una turística, llegamos hasta Oropesa del Mar, lugar que habíamos elegido el día anterior, para descansar unos días en la playa y parar un poco nuestro ritmo de viaje para que Isabel se terminara de recuperarse bien.

Disfrutamos de unos días estupendos en los que Isabel se lo pasó bomba jugando en la playa y en los parques infantiles que hay en plena arena de la misma. Lo malo, es que todo lo que pasó nuestra chiquitina los días anteriores, me lo contagió a mi, sobre todo una gran conjuntivitis vírica, que si bien la nena lo superó con rotundidad, yo tardé muchísimo más en solucionarlo.

Como zona de relax, para nosotros Oropesa del mar estuvo genial, muy tranquila, pero evidentemente era por las fechas en las que llegamos. No había prácticamente nadie y había aparcamiento en todos sitios, incluso en la zona azul, que no esta operativa fuera de periodo de alta ocupación. Ya nos lo explicó el simpático dueño del hotel Nautilus, en el que nos alojamos, pues para la semana venidera ya estaba activado el protocolo de temporada alta en toda la zona, y por lo que nos cuentan, a partir de ahí, no cabe un alfiler en toda la costa.

Oropesa del Mar es vecina de todo ese punto caliente más que conocido no sólo por el turismo interior español, sino que aglutina gran parte del mismo mercado internacional de verano, siendo vecina de lugares tan conocidos como Marina d´Or, por ejemplo, pero que a nuestro gusto, más bien parecen la tercera fase de viviendas sociales de la extinta Unión Soviética. Todo es igual allí.

Oropesa del Mar conserva aún algo del antiguo encanto pesquero de la zona, incluso el pueblo, como llaman aquí a la zona que no es de costa, parece algo más tranquilo que las otras zonas de playa vecinas.

Después de unos días en familia estupendos en Oropesa del Mar, proseguimos nuestro viaje por esta parte de España, donde aún tendríamos mucho por delante para conocer.