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miércoles, 30 de marzo de 2016

Isabel y la ruta de los Pueblos blancos

El tercero de nuestros vídeos en tierras andaluzas de nuestra ruta en auto-caravana por Extremadura y Andalucía transcurre mientras hicimos la famosa ruta de los Pueblos Blancos de Cádiz.

lunes, 28 de marzo de 2016

La ruta de los pueblos Blancos de Cádiz en auto-caravana

Vistas de Setenil de las Bodegas desde el Castillo.

Después de visitar el centro de Cádiz, si la mañana ya había estado amenazante de lluvia, la climatología se volvió bastante más inestable, por lo que decidimos volvernos a nuestra auto-caravana y emprender la marcha hasta nuestro siguiente objetivo, que no era otro que la ciudad de Ronda, a la que para llegar habíamos optado por tomar la ruta que asciende a la Sierra de Grazalema pasando por alguno los famosos pueblos blancos de la provincia de Cádiz.
Vistas de Ubrique desde el lugar donde pernoctamos esa noche.

El primer pueblo blanco al que llegamos fue Arcos de la Frontera, donde no pudimos sino parar un ratito y contemplar su silueta desde las afueras, pues el tiempo empeoró y una fina pero permanente lluvia no nos dio más opción que proseguir. Intentamos bajar de la auto-caravana en dos ocasiones, pero nos acabamos dando por vencidos.
Paseando en las cercanías de Ubrique.

A partir de aquí el camino, siempre ascendente, se volvió algo más complicado a la par que hermoso. Entrábamos de lleno en carretera de montaña y la lluvia que aparecía intermitentemente junto a los bancos de niebla ralentizaron nuestro paso, que nunca fue muy apresurado ya que nos íbamos parando en los miradores que nos encontrábamos siempre que el clima lo permitiese, hasta las inmediaciones del pueblo de El Bosque.

A partir de este punto, el paisaje se volvió impresionantemente verde y la carretera, no apta para conductores inexpertos si conduces un vehículo grande. Nuestra siguiente parada, fue ya a las afueras de Ubrique, en la entrada al Parque Natural de Grazalema, donde pernoctaríamos cerca del instituto, con unas vistas impresionantes al casco de la ciudad, en un rinconcito que un señor muy amable nos indicó al vernos bajar de la auto-caravana para estirar un poco las piernas aprovechando la tregua que nos daba el tiempo.
Animales de granja en estado de semi-libertad. 

A pesar que las condiciones higiénicas del lugar no eran las mejores, ya que se ve que los lugareños usan el lugar para botellones y otras reuniones dejando toda la basura allí tirada, las vistas eran increíbles, y pudimos caminar un poco por la zona hasta que después de la cena que hicimos esa noche a bordo, comenzó el diluvio. Nos costó un poco conciliar el sueño por el ruido tan fuerte que hay dentro de la caravana cuando llueve.
Pueblo blanco de Grazalema.

Amaneció una mañana fabulosa, parecía que las nubes habían descargado por completo durante la noche, así que bajamos al pueblo a desayunar, lo paseamos un ratito, y retomamos la carretera en dirección al bonito pueblo de Grazalema con sus tejados rojos, a donde llegaríamos menos de una hora después.

La carretera se puso cada vez más bonita, bordeada de montañas repletas de verdes pastos, y a cada rato, salpicada de vida por los diversos animales de granja que corretean en estado de semi libertad por cualquier parte, Cerdos ibéricos, ovejas y vacas en cualquier momento pueden aparecer cruzando la carretera, o sea que precaución con ellos.
Calles de Setenil de las Bodegas.
Calles de Setenil de las Bodegas.





















Paramos en varios de los pueblos que encontramos por la carretera, Algodonales, Olvera, etc, muy parecidos entre ellos y siempre rodeados de preciosos pastos verdes, hasta que llegamos al, a nuestro juicio, más impresionante de todos y el más turístico también, Setenil de las Bodegas y el que nos creímos merecía una visita más pausada.

Setenil de las Bodegas ya está encuadrado más en la Depresión de Ronda que en la serranía gaditana, lindando ya con la provincia de Málaga. Su casco histórico está ubicado sobre una elevación natural del terreno, rodeado por el río Trejo-Guadalporcún y su singularidad se basa en que sus casas están ubicadas unas por encima y otras por debajo de las rocas, ya que las cuevas naturales también fueron aprovechadas como viviendas.

Sus empinadas y escalonadas calles empedradas, difíciles de recorrer con Isabel a bordo de su carrito, nos resultaron muy bonitas y originales. Debajo del Castillo degustamos unas inmejorables "migas extremeñas" a las que casi que nos habíamos vuelto adictos en este viaje, y arriba, en la plaza del Castillo y la Iglesia de la Encarnación, principales puntos de interés, se puede contemplar una espectacular visión del entramado urbano de Setenil circundado por paisajes de olivos y cereales.

martes, 22 de marzo de 2016

Cádiz en auto-caravana


Después de dejar el puerto deportivo de Gélves, dejamos atrás Sevilla y nos encaminamos en nuestra auto-caravana hacia la siguiente ciudad que visitaríamos en Andalucía, Cádiz.

Llegamos de noche y nos encontramos con que no hay sitios habilitados para que pernocten las auto-caravanas cerca del centro. Es más, en todas las playas cercanas, hay carteles indicadores de que se prohibe el estacionamiento a la auto-caravanas, aunque suponemos que debido a la época del año en la que nos encontrábamos, en pleno mes de noviembre, la policía no estaba muy seria con este asunto, porque sí que había unas cuantas estacionadas.

Aunque Isabel ya demandaba la cena y estaba un poco impertinente, decidimos dar una vuelta cercana al centro para inspeccionar la zona y lo que vimos fue que había algunas auto-caravanas y furgonetas de surferos, bien estacionadas entre los coches, y por casualidad, encontramos en la avenida marítima Fernández Ladreda un estacionamiento en primera línea de playa lo suficientemente grande y amplio como para estacionar nuestro vehículo. Parecía que estaba allí puesto para nosotros, pues el apelotonamiento de coches estacionados de manera muy ajustada, en un lugar tan pequeño es bastante llamativo, así que no lo pensamos mucho.

Lo bueno, el lugar tan cercano y directo para alcanzar el centro a pie, con una buena vista a la playa y junto al paseo marítimo, por si quisiéramos dar un paseo a Isabel para que descansara de tanta auto-caravana. Lo malo, es que estábamos en plena avenida principal, por lo que conciliar el sueño con el ajetreo de los coches fue algo extraño, y cuando pasaba cerca alguna guagua o camión, nos sacudía un poco. Además, la climatología se complicó un poco, metiéndose bastante viento y un poco de lluvia, por lo que recordamos una noche a bordo de la auto-caravana un tanto incómoda.

No amaneció un día radiante precisamente. Dejó de llover sobre las nueve de la mañana aunque permaneció toda la jornada chispeante, pero abrigamos bien a nuestro bebé y salimos paseando para alcanzar el centro de Cádiz, esperando tener suerte y que no se nos estropease la visita. La tuvimos.

Para una visita superficial como la que hicimos, Cádiz es fácil de recorrer a pié. Ir descubriendo los principales puntos de interés de los barrios que lo componen con una guía a mano es muy sencillo, más ahora que han marcado con unas líneas de colores rojo y azul en el suelo, dos rutas establecidas para no perderse nada. Basta con seguirlas, aunque no fuese lo que hiciésemos nosotros.

En pleno centro de la ciudad, destacan la sobria Catedral con su cúpula amarilla y la plaza de Topete, conocida popularmente como la "plaza de las flores", situada junto al mercado central. La plaza es uno de los lugares más concurridos, agradables y alegres que posee la ciudad, y fue el sitio perfecto para descansar un poco, tomar un segundo desayuno a base de chocolate con churros, no típicos por el cálido clima que normalmente reina en este lugar, pero con el fresco que hacía ese día, nos vino de maravilla.
Plaza del Topete.

Hay otros muchos lugares de interés en este pequeño laberinto de callejuelas y barriadas que ir descubriendo casi sin querer mientras paseas, como el Teatro romano, la casa del Obispo, Las Torres de Poniente y Tavira, y un largo etc.